Por Jeronimo Lozano Garcia-Pozuelo
PRÓLOGO NECESARIO.
El presente Trabajo sobre UNA CONSTITUCIÓN QUE LA GENTE ENTENDERÍA;
puede contener para su edición, tres apartados que son complementarios:
En primer lugar, y para saber de qué
va, el texto solo y escueto de los principios que habrían de aprobarse por el
pueblo en definitiva, para ver si en principio encaja con el criterio personal
que el lector puede tener de una Constitución aceptable. (Lectura solo del Texto Azul)
En segundo lugar, sería muy
necesario LEER el archivo sobre las CONTRADICCIONES DE LA CONSTITUCIÓN que actualmente tenemos desde
1978, para conocer las razones comparativas con anteriores periodos y
experiencias en España, trabajo que se escribió en 1983; donde pueden verse
cumplidas a estas alturas, algunas de las “profecías sociales” que se nos
ocurrió decir entonces.
Y tercero, releer todo el Archivo
Primero con las intercalaciones de los márgenes
que son necesarios leer para llegar al fondo de las razones en que hay que
apoyarse para admitirla, y cual es la verdadera causa que nos ha llevado a
peor.
Si el lector quiere documentarse más
aún sobre nuestra Transición y Democracia;, puede descargarse el Archivo
titulado EL DOGMA DE LA DEMOCRACIA, con solo 2 Megas, tecleando la página www.teleazuer.com
Cuando
con harta frecuencia, vemos televisivamente las manifestaciones que los
perjudicados y las víctimas, se pronuncian hacia la Justicia, con frases como
“la justicia no es justicia”; porque ven impune al asesino, atracador,
violador, delincuente en definitiva, sin cumplir ni un décimo de lo
sentenciado, no podemos creer que es culpa siempre de los jueces.
En la actualidad, todas esas rebajas
y beneficios que los jueces conceden, se las dan hechas desde el CONGRESO;
donde los llamados “progres”, se encargan de proponer sin descanso, normas para
“converger con los derechos humanos”; esos congresistas, son los políticos a
quienes unos y otros hemos votado para que nos representen; por cuanto los
españoles debemos darnos cuenta que esa “casta”, es lo más perjudicial que le ha
venido a España en mucho tiempo; la casta de los políticos.
Somos conscientes, que esta
susceptible Constitución, no la votarían en principio los que están viviendo de
la política. Ni los sindicalistas. Ni los funcionarios. Ni los sanitarios. Ni
los prejubilados. Ni los que cobran del Paro. Ni...muchos más.
Porque
no son pocos quienes se sentirán molestos y descabalgados; pero aún queda mucha
gente fuera de éstos, con absoluta buena voluntad, que sí lo verán claro. El
camino no es sencillo ni rápido; pero no podemos pensar en otro levantamiento
con las armas que surgió en el 36; tenemos uno posible, que partiendo del
convencimiento primero; de la divulgación después; y de las urnas finalmente,
consigamos el fin; pero sin cobertura de partidos políticos; pues está
demostrado que solo pretenden gobernar; y los trabajos y esfuerzos, para
derribar al contrario; del pueblo que dicen representar, se olvidan.
Tal
como está el panorama nacional, entendemos que se ha de empezar a gestar desde
el centro de España, e irradiar como fuerza centrífuga a las regiones más
próximas, que vayan formando un núcleo de los verdaderos españoles que tengan
la idea clara, sin que hayan de forzar nunca, a quienes prefieran otras formas.
Vamos nosotros a ponernos de acuerdo, y los demás, ya verán al final qué les
conviene. Lo que no podemos esperar, es que nos lo arreglen los políticos.
Se trata en definitiva, de definirnos
si realmente queremos un Rey como tal, no para ir y venir donde lo manden y
firmar lo que otros acuerden sin que se le permita siquiera acudir a los
Consejos de Ministros, excepto si lo ha invitado el Presidente; para eso,
realmente nos está sobrando la
Corona y su presupuesto de gastos.
En
principio, y para su divulgación, se me ocurre enviar por correo electrónico estas
propuestas, para que, después de leídas y de acuerdo con ellas, quien tenga
correo o página Wed, que tampoco entiendo mucho de esto, puedan colgarlas con
mi autorización anticipada, incluso este Prólogo; para que así, cualquiera sea
un divulgador en potencia.
Si
tenemos confianza en el Rey, y si se me apura un poco, en el Príncipe, para
aceptar las responsabilidades que en esta Constitución
aquí propuesta, se le atribuyen, ¡Adelante! Si por el contrario, lo queremos
tener como figura decorativa, ¡No1.
Porque no podemos pensar en ir poniendo parches. Aprobadas estas bases,
lo demás se tendría que ir adaptando; por cuanto huelgan las “derogaciones al
uso”; porque serían infinitas. Se necesita una tabla rasa desde el común de la
gente; no de los políticos.
El Autor.
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