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Por Maria Magdalena Cortés Ribot, Licenciada en Farmacia por la Universidad de Barcelona
Las hernias umbilicales son aquellas que emergen a través de un defecto en el cierre de la cicatriz umbilical. Es preciso distinguir la hernia umbilical verdadera del onfalocele, debido a un cierre insuficiente de la pared abdominal en la línea media a nivel del ombligo, en las primeras etapas de la vida intrauterina. Dos variedades de la hernia umbilical han de ser consideradas: la hernia umbilical infantil y la hernia umbilical en el adulto.
Las hernias umbilicales son relativamente frecuentes en la infancia temprana y afectan a un 10% de los niños blancos y a un 40-90% de los niños negros. La hernia infantil es muy frecuente entre los 6 meses y los 3 años ( sobretodo especialmente en la raza negra). La hernia umbilical es probablemente la enfermedad quirúrgica más frecuente en la edad pediátrica. Más del 95% de estas hernias se cierran a los 3 años de edad. Las hernias grandes superiores a 2.5 cm pueden ser cerradas quirúrgicamente debido a su menor probabilidad de cerrarse por sí mismas. Tambien se desarrollan hernias umbilicales durante la vida adulta, lo cual es más frecuente en mujeres, sobretodo en las obesas y multíparas, por lo general después del parto. Las hernias umbilicales del adulto ( máximo de incidencia a la edad aproximada de 40 años) tambien se observan en un 20% en pacientes cirróticos y con ascitis, es decir, en los que presentan una acumulación anormal de líquido en la cavidad peritoneal.
Cuando una hernia se desarrolla en forma secundaria en la edad adulta, a veces se debe a traumatismo. De ahí que si la lesión ocurre cuando el paciente está trabajando, es objeto de compensación. En muchos casos el individuo no se percata de algún suceso específico que desencadenará la hernia.; más bien una masa se desarrolla de forma gradual tras varios años de intenso trabajo. En otras ocasiones se desarrolla una hernia similar en sujetos sedentarios que no han modificado sus hábitos antes que ocurra la herniación. En cualquier caso, muchos adultos nunca desarrollaran una hernia a pesar de llevar un ritmo de actividad física enérgica en su vida.
La inmensa mayoría de las hernias umbilicales son diagnosticadas antes de los 6 meses de edad. El signo más importante de la hernia umbilical es un aumento de volumen a nivel del ombligo que puede hacerse más prominente cuando el paciente llora o puja. En la exploración se palpa un defecto circular en la cicatriz umbilical, rodeado por un anillo fibroso, a través del cual puede entrar y salir un saco de piel que usualmente mide 1 cm más o menos. En muy raras ocasiones cuando la hernia se encarcela o estrangula, puede haber cambios de coloración y dolor local, vómitos y dolor abdominal. La hernia reducible común no produce síntomas importantes a no ser por el dolor. El tipo y el grado de dolor varían considerablemente entre un individuo y otro. Si la hernia se reconoce después de un episodio traumático agudo, el dolor local de tipo muscular puede ser muy intenso durante varios días. A los pocos días el malestar cede sin tratamiento alguno.
El diagnóstico de la mayoría de las anomalías umbilicales es fundamentalmente clínico; sin embargo, existen algunas situaciones especiales como la existencia de un ombligo húmedo en las que ciertos estudios radiológicos pueden ser necesarios. La ecografía y las radiografías tangenciales son útiles tambien para el daignostico de las hernias como por ejemplo una ecografía transvaginal en la cual se puede visualizar una hernia umbilical fisiológica en el I trimentre de gestación normal.
La mayoría de las hernias infantiles desaparecen, espontáneamente, por el cierre del defecto en la cicatriz umbilical alrededor de los tres años. Su tratamiento quirúrgico está indicado si la hernia persiste pasados los tres años, si aumentan de tamaño en lugar de disminuir, o si producen síntomas. En principio las hernias con un defecto de 2 o más cm de diámetro tienen pocas probabilidades de cerrarse espontáneamente. La aplicación de vendajes compresivos u otros dispositivos no ha provado su eficacia, aunque calman la ansiedad de los padres, hasta que llega el momento de comprovar el cierre espontáneo o la necesidad de intervenir quirúrgicamente ( aunque esto no acelera el cierre y puede causar infección e irritación de la piel). En ocasiones el cierre de la pared abdominal es un proceso mucho menos completo en algunos recien nacidos, y pueden encontrarse diversas anomalías congénitas interesantes. Se presenta un onfalocele cuando al nacer hay un defecto en el ombligo que es cubierto sólo por un saco peritoneal. Dentro de éste puede encontrarse prácticamente cualquier órgano abdominal pero las vísceras más comunes son intestino delgado, colon e hígado. Casi todas las reparaciones de las hernias son operaciones simples que tienen pocas complicaciones. La infección de la herida es le problema más común. Puede estar circunscrita a los tejidos blandos superficiales sin que haya efectos colaterales, a no se por la cicatrización prolongada de la herida. Dado que una infección más profunda o una superficial que se descuide puede dar lugar a una recurrencia de la hernia lo principal sera siempre
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