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El proyecto de autovía Toledo-Ciudad
Real ha recibido contundentes y bien argumentadas alegaciones de los
principales grupos ecologistas. El trazado atraviesa una zona de alto
valor ambiental – los montes de Toledo -, hábitat de especies muy
amenazadas como el lince ibérico, el águila imperial o la cigüeña
negra. Las organizaciones insisten en que no existe una demanda real de
tráfico que justifique esta obra, por lo que sugieren que se estudien
opciones menos invasivas o la retirada total del proyecto.
A la espera de que la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente
se pronuncie sobre la declaración de impacto ambiental (DIA) del
proyecto de autovía, las organizaciones de defensa de la naturaleza
requieren una reconsideración del proyecto.
Las alternativas propuestas por la Dirección General de Carreteras no
resuelven los inconvenientes planteados por la DIA negativa que recibió
el proyecto de la denominada AP 41 entre Toledo y Córdoba, propuesto
por el Ministerio de Fomento. Sin embargo, el Ministerio de Fomento y
la Junta de Castilla-La Mancha tienen previsto, al parecer, ignorar
esta DIA y realizar la misma infraestructura, pero de forma
fraccionada. Así, se baraja la posibilidad de que el Ministerio
financie el tramo Toledo-Ciudad Real y desarrolle el Ciudad
Real-Córdoba, mientras la Junta se encargaría del ejecutar el tramo
Toledo-Ciudad Real.
En concreto, este tramo de autovía entre Toledo y Ciudad Real atraviesa
una de las principales joyas del paisaje mediterráneo. La carretera
afectaría varios espacios protegidos de la red Natura 2000, en especial
el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y la Zona de Especial
protección para las Aves (ZEPA) llamada ‘Montes de Toledo’, donde
habitan especies en peligro de extinción como el lince ibérico, el
águila imperial y la cigüeña negra. Toda la zona está muy protegida por
los planes de recuperación de estas especies.
Las organizaciones indican que una afección tan grave a la red Natura
2000 sólo sería legalmente viable si no existieran alternativas más
sostenibles. La Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente
solicitó la evaluación de otra opción para esta autovía. Se trata de
utilizar la CM-42 de Toledo a Madridejos, continuar por la A-IV hasta
Puerto Lápice y luego mejorar la carretera nacional que une este
municipio con Ciudad Real, la N-420. Sin embargo, esta opción no ha
sido considerada por la Dirección General de Carreteras, lo que supone
una grave vulneración ambiental.
Curiosamente parte de esta alternativa, en concreto el tramo entre
Ciudad Real y Puerto Lápice, se está desarrollando bajo el nombre de
‘Autovía Transmanchega’. Si finalmente se desarrollan ambos trazados,
se incurriría en un despilfarro innecesario de recursos económicos y
ecológicos.
Además de su alto coste ambiental y económico, y de las irregularidades
en el procedimiento, esta autovía resulta en la actualidad innecesaria
ya que el índice medio de tráfico es de 4.000 vehículos al día, cuando
el Ministerio de Fomento considera que el mínimo necesario para
justificar la conversión de una carretera en autovía debe ser de
10.000. Es decir, más del doble del tráfico actual.
Por todo ello, Ecologistas en Acción, SEO/Birdlife y WWF piden que se
otorgue una declaración de impacto ambiental negativa al proyecto
actual, y que se considere la alternativa propuesta. O que
sencillamente se invierta en la mejora de la actual carretera N-401.
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