El presidente de la asociación para la
defensa del patrimonio Restaura Manzanares, Pablo Díaz-Pintado, ha dimitido de
su cargo con carácter irrevocable por la falta de apoyo de las administraciones
públicas y, muy especialmente, por el modo en el que se está llevando a cabo la
reforma de la Plaza
de la Constitución,
en donde, a su juicio, “se ha hecho exactamente lo contrario de lo que Restaura
siempre ha propugnado, con un resultado que está en las antípodas del ideario
original de la asociación”.
En opinión de Díaz-Pintado, la reforma de la Plaza de la
Constitución, el lugar más simbólico y representativo de Manzanares por la
monumentalidad y los siglos de historia que atesora, ha supuesto la segunda
oportunidad perdida para comenzar a rehabilitar el casco histórico bajo la
premisa de la recuperación de las señas de identidad de la localidad, tras la primera
gran decepción que supuso, hace tres años, el rechazo del equipo de Gobierno a
la propuesta de Restaura para la declaración del casco viejo como Conjunto
Histórico Artístico, una iniciativa que sí gozó, en cambio, del respaldo del
Partido Popular y de Izquierda Unida. “En su momento”, recuerda Díaz-Pintado,
“el equipo de Gobierno tuvo en sus manos la oportunidad de abanderar un ambicioso
proyecto para la catalogación y recuperación del casco histórico de Manzanares que
habría tenido el apoyo de los 17 concejales del Ayuntamiento y de la Dirección General
de Patrimonio, pero prefirió rechazarlo, aunque fuera beneficioso para el
pueblo, porque no se trataba de una iniciativa propia”.
“Ahora”, continúa Díaz-Pintado, “en lugar de plantearse una
reforma integral de la plaza, la iglesia parroquial y las calles aledañas, con
un presupuesto generoso, como se ha hecho con resultados excelentes en La
Solana, respetando el estilo tradicional manchego a la hora de intervenir en el
entorno y en los edificios particulares y públicos, el Ayuntamiento ha optado
por un proyecto de presupuesto cicatero y estética moderna, completamente
inadecuado para ese espacio, que podría haber sido interesante en un barrio de
nueva creación, pero que no encaja de ninguna manera en un lugar con cientos de
años de historia, en el que se ha roto la armonía, la calidez y el equilibrio del
conjunto”.
Sin
presupuesto suficiente
“No se puede plantear una reforma de una de las plazas más emblemáticas
de La Mancha”, sostiene Díaz-Pintado, “con un presupuesto que no da ni para
comprarse un apartamento de dos habitaciones en el centro de Madrid, sin
posibilidad siquiera de erigir una escultura monumental de corte clásico que
rinda tributo a la Historia local”. Además, creo que en un caso como éste,
continúa el ex presidente de Restaura, hubiera sido especialmente necesario que
los manzanareños tuvieran la posibilidad de conocer el proyecto con detalle, a
través de una maqueta a escala de grandes dimensiones y de la exposición de los
materiales a utilizar, para reflejar lo más fielmente posible el resultado
final de la intervención. “Cuando se habla de reformar el corazón histórico de Manzanares,
el espacio público sobre el que ha pivotado la vida ciudadana desde la Baja Edad Media”,
añade Díaz-Pintado, “no basta con superar unos meros trámites legales, sino que
hay que ser más transparente y hacer un verdadero esfuerzo por informar,
previamente, a la población, ya que si la iniciativa no obtiene una amplia aprobación
de la gran mayoría ciudadana, es preferible dejar las cosas como están y
emplear el dinero en otras necesidades más urgentes, sobre todo, en medio de
una crisis económica sin precedentes. Lo contrario es un error, además de un
despilfarro”.
“¿Qué habría pasado”,
se pregunta Díaz-Pintado, “si esta reforma se hubiera llevado a cabo en las
plazas mayores de Almagro, Infantes, La Solana o San Carlos del Valle?”. “¿No habría
sido más prudente y del gusto de la mayoría”, añade, “optar por un proyecto que
respetara el estilo arquitectónico propio, con un empedrado tradicional,
farolas de forja, bancos de piedra y materiales reconocibles, que recuperara de
verdad el espíritu de nuestra plaza mayor, tal y como, por ejemplo, se hizo,
con acierto, en la plaza de Santa Cruz o en el pradillo de las monjas de
clausura?”.
Satisfacción
por el trabajo realizado
En todo caso, Díaz-Pintado se muestra muy satisfecho y orgulloso
por el trabajo desarrollado durante cinco años al frente de Restaura, y quiere
agradecer expresamente el apoyo desinteresado a todos los que han colaborado
con la asociación, de un modo u otro, desde sus orígenes, pese no haber sido
capaz, según reconoce, de sensibilizar a la población en la medida que hubiera
sido deseable. En este sentido, hace hincapié en la larga lista de logros
conseguidos durante todo este tiempo, sin más medios que el trabajo constante de
un muy reducido grupo de personas y la permanente labor de denuncia en defensa
del patrimonio histórico de la localidad, tanto en los medios de comunicación,
con en las instancias administrativas y en los tribunales. Precisamente, este
trabajo convirtió a Restaura en muy poco tiempo en la asociación más importante
de Castilla-La Mancha y en una de las más reivindicativas de España dentro de
su ámbito, un hecho que le permitió adquirir repercusión informativa nacional
en “El País” y “El Mundo”, además de presencia habitual en medios de
comunicación regionales, provinciales y locales, a los que está especialmente
agradecido.
“Tal vez sea buen momento para recordar”, recuerda el ya ex
presidente, “que gracias a la actividad desarrollada por Restaura, siguen en
pie, hoy en día en Manzanares, la Casa de Josito, la Casa de los Tercero, la
Casa de los Noblejas o el Torreón del Azuer que, en caso contrario, habrían
sido pasto de la piqueta, y que gracias, igualmente, a la presión e iniciativa
de Restaura, el Ayuntamiento decidió incorporar al Catálogo de Ámbitos y Bienes
Protegidos del Plan de Ordenación Municipal (POM) una treintena de viviendas y
edificios públicos, además de otorgar protección ambiental a la Calle de las
Monjas en su totalidad, lo que ha permitido frenar, en los últimos años, otros
muchos probables derribos.
Asimismo, además de la actividad impulsada en Manzanares,
Restaura extendió puntualmente su labor de denuncia a otros lugares de Castilla-La
Mancha, como algunos pueblos de la provincia de Guadalajara o Ciudad Real
capital, donde en colaboración con la asociación Monumenta
y gracias a la intervención de efectivos de las Fuerzas de Seguridad, logró
detener el derribo del centenario palacete de la Cruz Roja, cuando ya
había comenzado el desteje previo a la demolición, un inmueble que la Junta de
Comunidades se comprometió a adquirir con presupuesto público para convertirlo
en un gran centro de interés sociocultural.
Asimismo, Manzanares disfruta hoy, probablemente, de uno de
los catálogos del patrimonio arquitectónico municipal más detallado y
exhaustivo que existe en toda Castilla-La Mancha, como consecuencia del trabajo
riguroso que la asociación realizó entre 2005 y 2006 para elaborar el dossier
que sirvió de base a su propuesta para la declaración del casco histórico de
Manzanares como Conjunto Histórico-Artístico, una iniciativa que contó con el
respaldo del PP y de IU, así como de la Dirección General
del Patrimonio de Castilla-La Mancha, y de Hispania Nostra, la asociación de
defensa del patrimonio más importante de España, con la que Restaura mantuvo
una relación de habitual colaboración. La asociación costeó una edición limitada
del dossier patrimonial y los trasladó, entre otros, a todos los partidos
políticos con representación municipal, además de remitirlo al presidente de
Castilla-La Mancha, José María Barreda, y a la entonces consejera de Cultura,
Blanco Calvo, y entregarlo personalmente al ex director general de Patrimonio,
Enrique Lorente, en Toledo, quien mostró su disposición personal y la de todo
su equipo a colaborar con la protección del patrimonio de Manzanares, siempre
que el Ayuntamiento respaldara la propuesta, cosa que, lamentablemente, nunca
ocurrió. Para apoyar esta catalogación, Restaura emprendió, del mismo modo, una
campaña de recogida de firmas en el municipio que tampoco consiguió
sensibilizar a las autoridades locales.
Salvar el
Molino Grande
Poco después, dada la cerrazón del Consistorio, Restaura
decidió emprender por su cuenta una campaña de suscripción popular para
recaudar fondos destinados a la rehabilitación del Molino Grande, el último
molino hidráulico que se conserva en el término municipal como representante de
la cultura de ribera que existió en Manzanares hasta bien entrado el siglo XX.
Esta acción permitió, en su momento, reparar el hundimiento parcial que sufrió
el inmueble como consecuencia de las intensas lluvias. Posteriormente, gracias
a la intervención de Restaura, su propietario Juan Antonio Giraldo
donó el molino gratuitamente al Ayuntamiento, pero ni aún así el Gobierno
municipal aceptó el ofrecimiento, lo que ha conducido, con el paso del tiempo,
a su progresivo y, tal vez, irreversible deterioro.
En el terreno de la colaboración con las instituciones y
desde su absoluta independencia, Restaura propuso a todos los partidos
políticos, coincidiendo con la campaña electoral de las elecciones autonómicas
y municipales de 2007, un decálogo para la mejora de la conservación del
patrimonio histórico y medioambiental de los pueblos y ciudades de Castilla-La
Mancha, siempre con la premisa de la defensa de las señas de identidad
castellanomanchegas.
Finalmente, en el capítulo de la investigación patrimonial, la
asociación realizó una aportación de gran interés en 2006 al documentar la
importancia histórica que el patrimonio de la localidad había adquirido en el
contexto nacional e internacional nada menos que 40 años antes. En este sentido,
Restaura descubrió, gracias a las investigaciones efectuadas en el Instituto
del Patrimonio Cultural de España, con sede en Madrid, que Manzanares fue
catalogado como conjunto histórico artístico en el Inventario del Patrimonio
Cultural Europeo (IPCE) de 1967 elaborado por la Dirección General
de Bellas Artes, una decisión que, lamentablemente, no tuvo posteriormente aplicación
práctica por circunstancias políticas, pero que demostraba, sin lugar a dudas, el
reconocimiento histórico que el patrimonio de Manzanares había llegado a
alcanzar cuatro décadas antes, y situaba las reclamaciones de Restaura en sus
justos términos.
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